Miedo al  Exito y su relación con la Neurosis de Clase

Miedo al Exito y su relación con la Neurosis de Clase

 “La Confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito” – Ralph W. Emerson

 

Muchas disciplinas, sobre todo la psicología, hablan del miedo al éxito; apuntan que la contracara o el trasfondo en realidad es el miedo al fracaso. Muchas personas guardan este secreto y algunos lo ignoran, ya que por lo general, pensar en el éxito es pensar en eso anhelado, es pensar supuestamente, en el camino que siempre se quiere transitar.

Sin embargo, la idea de acercase a “la cima”, provoca internamente una serie de pensamientos o temores poco conscientes del tipo; temor a llegar y caerse rápidamente de ese lugar, perder lo que se ha logrado, temor a perder amistades, relaciones, o el lugar que se ocupa en esas relaciones, ya que un cambio en la vida económica quizás implicaría un cambio de costumbres.

Temor a no ser aceptado, y por sobre todo, culpa.  Culpa por haber logrado lo que otros no, culpa sobre todo porque vivimos en una cultura donde quien tiene éxito y dinero se hace acreedor de dudosa reputación por algunos, y de otros  rótulos que no sirven para crecer y aprender sino todo lo contrario.

El sociólogo y escritor Vincent de Gaulejac,  Recomendadísimo autor de varios libros relacionados con la temática “Neurosis de Clase”, argumenta lo siguiente: “Todo individuo que cambia de clase social vive un conflicto entre su identidad heredada (identidad de origen que le confiere su medio familiar) y su identidad adquirida (la que va construyendo en el transcurso de su trayectoria)

He visto en muchos casos, que “dejar de pertenecer a la manada” genera conflictos no solamente de indentidad, sino también una profunda angustia que se camufla y genera culpa a quien “tiene mas” que el grupo al que perteneció. Entonces esa persona para compensar hace regalos, oculta información que pueda demostrar “ostentación”, etc. ¿Acaso nunca “justificaste” una compra diciendo que lo encontraste en oferta?

La sociedad hace lo suyo al respecto, dado que el dicho popular “acordate de los pobres” lanza como un misil el mensaje subliminal que cuando te vaya bien, tenés que volver a tu lugar de origen y ayudar a quienes quedaron en otra condición. Claro, eso no tiene nada de malo si verdaderamente se hace de corazón por un afán genuino de ayudar a que otros tengan la oportunidad, siempre y cuando no se haga desde la culpa

Y todo ese conjunto de emociones encontradas, hace que la culpa impida disfrutar, no sólo de un pasar

económico, de un viaje, de una cosa, sino también de un éxito.

La escritora francesa, Annie Ernaux, a quien admiro profundamente, escribe de manera cruda y valiente sobre su historia personal y su origen humilde, el tesón con el que sus padres le ayudaron a forjar su educación y expresa en sus libros el dolor y la incomodidad de haber superado a sus padres ,alejarse de su familia y su barrio.

En la novela El Lugar, luego de la muerte de su padre hace un recorrido por esta historia y este párrafo en una conversación con su padre retrata la cuestión que aquí les menciono: “Hablábamos de la gente del barrio, los que se habían casado, los que habían muerto, los que se habían ido de Y… Yo les describía el apartamento, a Louis-Philippe, el secretario, los sillones de terciopelo rojo, la cadena de música. Dejaba de escuchar enseguida. Me había criado para que disfrutara de un lujo que él mismo desconocía, se alegraba, pero el colchón Dunlopillo o la cómoda antigua no tenían para él más interés que el de certificar mi éxito. A menudo lo resumía diciendo: ‘Haces muy bien en disfrutar’”.

 

Rescato la frase de Albert Camus en la película que debajo adjunto: yo pienso que hay que ser FUERTES Y FELICES para ayudar a otros en su desgracia… Recordemos que él es un emergente de su propia historia, hijo de mujer analfabeta, argelino, y se convirtió en Premio Nobel de Literatura.

Volviendo a la cuestión del éxito, llegar a la cima implica nuevos desafíos, y pisar un territorio desconocido que provoca miedo. La forma de observar el miedo al éxito, es buscando señales que nos hablen de estas emociones, así como de inseguridades personales.

Es muy probable que una persona que ha recibido mensajes del tipo “vos no podes”, “no sos bueno en eso”, y otros tantos rótulos invalidantes, tendrá que callar esas voces que intentarán hacerse escuchar ante una situación exitosa.

Analizar los rasgos de la personalidad, y en especial, chequear la autoestima, para que cuando estemos cerca a la cima o estemos cerca de nuestros sueños, ni el miedo ni la culpa corrosiva, ni la baja autoestima boicoteen la llegada a la meta.

 

Y por último, muchas veces minimizamos el éxito, o lo naturalizamos…quiero decir, no reivindicamos todo el camino recorrido para llegar a él.. Cada vez que no te felicites o no te atrevas a decir; ¡qué buena decisión tomé! ¡Qué bien que salió aquello! , estas yendo en contra de tus propios intereses, y si hay gente que te sigue…los estás estafando… Si, suena duro pero es verdad, flaco favor le haces al mundo con una falsa modestia.

Además, la gente mira el resultado, pero no se pregunta qué cosas hiciste y a qué renunciaste para llegar a tu objetivo. Entonces quizás tengas que pensar qué personas forman tu equipo de influencia, porque si no son capaces de reconocer todos tus esfuerzos, poco podrás aportarle para los suyos.

Gracias por leer, como siempre sos libre de compartir. Gaba.

Albert Camus, la tragedia de la felicidad.

 

 

 

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