#Reflexión

#Reflexión

Quedar estancado en el rechazo es quedar estancado en la escasez, en la carencia.

Llevo bastante tiempo estudiando lo que provoca la herida del rechazo. He conversado en mi consulta con muchas personas que detrás de su inquietud de un análisis grafológico vienen para descubrir “eso” que las atormenta, aquello que no le permite dar “pie con bola” y salir adelante una buena vez.

He llegado a una conclusión que hoy quiero compartirte; ante el maldito rechazo hay dos opciones viables a mi juicio y observación:

Sumergirse en el barro del rechazo hasta el tuétano, con ese olor rancio, y si el infierno huele a azufre, es el infierno mismo…

O…aceptar que se viene con eso, como el color de los ojos y barajar siempre la posibilidad que te rechacen, que te digan que no, que NO te elijan… es decir, “abrazarlo”…como posibilidad.

Entonces, si lo abrazo, ya no es mi enemigo, y si no es mi enemigo no tiene por qué atacarme. Es decir, pierde poder destructivo porque lo abrazo, NO porque sea algo positivo.

 

La mayoría, antes de ser rechazados hacemos y montamos circos y castillos en el aire con los demás, y es donde nos volvemos vulnerables, permisivos y le damos poder a las personas a hacer y decir cualquier cosa con tal que nos sigan teniendo entre los suyos.

Y no…hay un infierno como el de Dante preparado para los cobardes que se traicionan a si mismos con tal de no verle la cara al rechazo. Ser rechazado, ser excluido, claro que es una mierda! pero amarse a pesar de todo eso es la recompensa.

Cada vez que decidimos sacar el cuerpo del lugar donde no pueden amarnos, le estamos dando una posibilidad a la vida de enseñarnos otras rutas, de conocer nuevos paisajes.

El rechazo es exclusión; es decir vos si, vos no. Hay un autor que me encanta, Vincent De Gaulejac que dice ” La enfermedad de la exclusión es la vergüenza”. Coincido…el rechazo da vergüenza y humilla, la exclusión te pinta las mejillas de rojo y te quiebra la voz de a ratos.

 

Es ese barro mi querida, que puede convertirse en abono para tu vida, no lo desprecies…ya que no queda otra…bailemos.

Te deseo que vivas.

 

Gracias por leer… Gaba

Si te gustó este post y querés compartirlo, adelante!

 

El Taladro

El Taladro

Hace poco estuve de viaje y en el edificio donde me hospedaba estaban haciendo reformas. Se comenzó a escuchar un taladro, que si bien no era permanente, tenía cierta constancia el sonido.

 

Siempre pienso que cuando alguien taladra una pared se puede encontrar con algo. Así como nosotros muchas veces taladramos nuestro inconsciente y encontramos sorpresas. 

A veces el taladro perfora un punto donde emerge, como una pérdida de agua, un llanto incontrolable de angustia, que estaba allí “encapsulado” y tiene que drenar, soltar ese dolor, ese recuerdo que sólo quedó alli guardado a modo de superviviencia para seguir siendo útiles y funcionales a la vida que teníamos por delante.

 

 

“Rascar la olla” le llamo a buscar hasta el fondo aquello oculto, pegado a la superficie que no por olvidado es inocuo. Todo lo contrario, en la oscuridad opera ese hecho traumático, alli desde las sombras.

Mi propio camino de crecimiento personal ha constado en eso, y gracias a él, puedo tener experiencia y herramientas para ayudar a otros. Porque no alcanza con la preparación teórica atinada, hay que tener la “praxis del dolor”; y como en los cuentos de hadas, hay que rescatar a la princesa. En este caso, a una misma…rescatarla de ese enredo de recuerdos, huellas dolorosas y confusión. Y asi, cabalgando en la libertad, la única en la que creo; la libertad emocional, salimos a andar por pastos verdes y frescos, a contemplar un nuevo paisaje lleno de posibilidades.

 Hay una frase de Miyazaki que dice:

miyazaki

Asi es la vida, Crear y dejar otras posibilidades fuera.

 

Volviendo a la analogía del taladro, luego que se perfore la pared se rellena con material para que quede “cerrado” el agujero. En nuestra alma, cuando taladramos para poder drenar, es necesario rellenar un espacio que ocupaba el dolor o aquello putrefacto y viejo- si, lleva mucho tiempo alli estancado, por eso huele mal-con cosas bellas y buenas. Cerrar esas heridas reparándonos a nosotras mismas. Haciéndonos un mimo de “upa nena”…

Muchas veces cuando alguien molesta con algo decimos “me está taladrando la cabeza”…¿Acaso una situación sin resolver no te taladra la cabeza y te impide dormir? ¿Acaso una conversación incómoda pendiente la evitas porque te llena de angustia? …El saber popular y la realidad suelen estar muy emparentados.

 

 

En la vida creo en los trabajos y las transformaciones profundas, porque las “soluciones” temporales son eso, temporales, y luego la vida te pone una y otra vez frente a frente con aquello que tenés que resolver, sacar o soltar de tu vida.

Como dice Carl Jung;

 “Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consciente su oscuridad”

Y si, puede que usar “el taladro” te lleve a lugares oscuros, pero vale el trabajo. Es el precio por vivir un diseño en libertad.

Me gustaría leerte, y saber que este artículo en algo tocó tu vida.

 

Gracias,

Gaba